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http://www.paisajeprotegido.com.ar/ArboldeGuernica.pdf

 

Epi Epi

Mirad hombres de los altos
y de los bajos prados:
más me vale sostener
en alto las vivencias
siempre del establo suscitadas,
ahora que bien reconozco las de
mi propia ermita de Santa Águeda;

y permanecer en ellas,
siendo establo,
restaurando el habla,
en el límite mismo del nacer en él.

¿ Cuántos logran como vosotros,
en vuestro propio comportamiento
y en vuestra propia habla,
sostener esencias de país
de patria, de nación que alcanza,
entidad y gestación
tan natural y originaria,
...y sentir en ello, como vosotros
a vuestra patria vasca ?

Por estos establos
emerge a cada instante
el don de vida, que pocas veces
el lenguaje y la razón
en sus obedientes tramas
exasperadas compadecen
...camino de las altas peñas
ajenas a toda emoción;
inevitables, escarpadas,
...que por ello un día ya perdidos
estallan en resurrección.

Ese día hombre serás niño
en camino a los prados
del establo del que hablo.

Y serás pez y picaflor
cuanto más burro
pongas a tus sueños;

y ya mayor
serás flor
cuando festejes los huertos
y aun solo deseándola alcanzar
complazcas a tu vaca.
Y ya no ignorarás
el océano que descenderá
a través de ti por ella

imperceptible
perforando los cielos;
sin derramar ahora
una sola gota de sangre

aunque tus valles estallen
como entonces ya nunca solitarios,
en lágrimas sudores
y semen de emoción.

Lo que llamas justicia
acompañará sin pausas
tus establos

mis 20 días en
Oba
Santa Lucía
Bikarregi
Artaun
Igorre
y Ugarana
en Dima

 

Post data: habiéndome vuestro paraíso, después de 40 que fueron
como 3000 años con el celeste confundido, he visto hoy en mi
más antigua tierra bizkaína,
cómo un océano de sangre
no ha cesado de fluir en Dima
de vida en rima

gracias Mikel, gracias Jon, Katy, Juan Antonio, Teresa, Josera, María Luisa, Luis, Edurne, Dámaso, Mari Ángeles, Abel, Carmele, Kepa, Vicente, Gurrutzi, Ander
y tantos otros que no menciono
para hacer lugar
al eremita de mi sangre
que con extremo dolor y soledad,
desde el capital de gracias
atesorado de su ermita,
reconstruyó mi identidad
y hospedó en mi cuerpo,
en su alma abierta
todas estas tantas emociones

Francisco Javier
de Eizaga Amorrortu
25/5/2000

 

 

Cantos del habla

¿Qué va del ver al considerar?
¿Qué va del habla al lenguaje?
¿Qué va de la vida a la necesidad.
Del desatino, la lucha, la paciencia, la esperanza...
del más allá, al más acá.
De lo metafísico a la común realidad percibida por la mayoría de los mortales?

Va un animus, un vientecillo, una calma sentida, a través de los cuales fluyen destinos.

Común a ellos es el afecto; su esencia; sin la cual no habría movimiento, ni sorpresa, ni creación. Sin el cual, la razón sin término deambularía; en consideración sin puerto; en desaliento sin consuelo.

Así el afecto y el ánimo, mutuos y naturales se asisten.
En las emisiones del habla se expresan. En los actos se comprometen; se tejen; se destinan.

En la razón se teorizan; con artificios de lenguaje se dialectizan; con mayor consideración se aproximan; con comprensión se obligan.

En éxtasis de logos abismal adormeciendo mueren, para luego en Alba de abismos resuscitar.

Campos vivenciales del logos cual locura en tan alto grado por años expandido que por ello lenguaje y reflexión se revelarán enloquecidos

Un lejano día, ya hospedada el Alba, recuperando y retrotrayendo con largueza las esencias de su más propia identidad, desde su vientre, con afecto y perseverancia en el trabajo integrará.

Cuando de nuevo florezca la expresión, el habla en torrentes sin credos ni consensos ni decálogos, se vertirá espontánea.

Tan expandidos campos vivenciales demorarán décadas antes de trasvasarse a campos experienciales en algo comunicables; si fuera el caso que alguna "razón" afectiva hiciera de hospedera.

El habla que desciende de estos montes persistirá en ser acto, caricia, grito, canto, y cual murmullo del agua, en permanencia develará los encuentros de su fluencia.

Francisco Javier
de Eitzaga Amorrortu


¿Ganarán al olvido las palabras como estiman que ganan a las arcas?.

¡¿Que nada se pierde en el olvido?!

¡¿Acaso por oculto es olvido?!

¿Qué ámbitos, a merced como estamos de los vientos, aun presumiendo, ignora la conciencia?

En aide y aidego, ambas en vasco pariente y parentesco, ya lo han hecho.

En “eidos”, el correlato homérico, también apuntaba al parentesco.
Dos siglos más tarde ya había descendido al “parecido”. Para en el siglo V a.C. ser tan sólo “idea”.

Qué licuación de identidades trae el olvido consigo que se afirma como ley primera..

Que la alteridad de la razón vincular necesita abrirse paso a costa del olvido de la razón parental.

Que para ganar el viento en seducción, nos reviste del “yo”, de mismidad, del amor al “uno mismo”, de “autocertidumbre”, de “personalidad”; a costa de amor propio profundo con que ya al nacer brotamos en silencio revestidos.

Esa ley del “nada se pierde, todo se transforma” resulta obvia cuando razón parental y razón vincular rescatan en aprecios cercanía. Bastante, empero, amenaza perderse cuando estas razones luchan y divorcian.

Aquí tallan, aun desde supuesto olvido, ocultas las arcas.
Que más allá y más acá del viento, las raíces y las savias, aunque siempre ocultas, sostienen en esfuerzo permanente guardia.

 

Estos textos se comenzaron a redactar a fines del año 1998, para aportar en Mayo de 1999, recuerdo conmemorativo al cincuentenario del fallecimiento de nuestro abuelo Sebastián.
Fueron concluídos en Mayo del 2001, recordando mi regreso a Euzkadi, luego de 40 largos años.

Compuestos, impresos y encuadernados por mí, en Junio del 2001, en ésta mi pequeña casita de Del Viso; siguiendo aquella tradición familiar iniciada por nuestro abuelo Sebastián, en Bilbao, en 1892.

Empleando caracteres del antiguo tipógrafo impresor William Caxton, padre de incunables del siglo XV.

 

pro logos

a nuestro hijo Rodrigo

a su madre

a sus hermanos

a sus abuelos
de cuyos genes desciende

al amor matrimonial

al seno y fuego del hogar

a mi amada Julieta,
la piedra preciosa,
de cuyo amor y capital de gracias,
aflora mi felicidad
y esa creatividad
que fluye en todas mis obras
sosteniendo toda memoria;
mis ladrillos, incluidos.


Introducción a "El eremita"

...El agua centellante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua, sino la sangre de nuestros antepasados.

 ...El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

 ... El suelo bajo mis pies, ceniza de mis abuelos.

Seattle, de la tribu Swamish

Tales sentimientos no afloran del limitado marco de una conciencia simplemente "normal".
Su mirada tan profunda viene asistida de otras fuentes de vida.
Y pareciera ser el terruño, el ámbito que hace patente sostener natural esa mirada.

Celebratoria de esfuerzos que van sumando armonías. Haciendo posible, que superposiciones de tumbas y secretas memorias regalen en naturaleza, el capital de gracias de una cultura heredada de la dulzura; hoy endurecido cristal de infinitos sacrificios.

Cuyo acceso es natural por el sólo haber nacido. Aunque la conciencia accede a él, sólo después de haber muchas pérdidas sufrido.

En las más grandes desestructuraciones se forjan en soledad, de muy antiguos capitales de gracias, cadenas de eslabones de resurección, que alcanzan a cubrir océanos de dolor y pérdidas de identidad; para regalar suertes a nuestros trabajos afectivos; enriqueciendo toda memoria.

Esta tarea no se desarrolla en los planos críticos de la razón y su diseño. Toda ella es materia eurística alimentada desde una fuente por años ignorada. De identidad que excede lo que entendemos por personal. Excediendo incluso lo que llamamos espiritual. Aunque, gracias al ánimo que regala el espíritu, vamos al encuentro de ella.

Fuente, arca acumuladora de todas las hebras de sacrificio que la cadena de afectos humanos, en divino capital de gracias atesora.

 

Al Terruño : https://www.youtube.com/watch?v=GQWypihc7XM

 

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