Index . . Oba . 1 . 2 . .

amo . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . 17 .

Con Maitena

El miércoles 31 de Mayo me encontré con Maitena en el temprano mediodía de una hermosa y cálida jornada.
Dejamos sus bolsos a cuidado, y salimos a caminar por Bilbao, todo el día.

La alegría del encuentro nos permitió multiplicar los mismos sentimientos de simpatía, para esta Bilbao que día a día apuraba la marcha de los festejos de su fundación. Así encontrarla bien sentida; revestida en obras novedosas y muchos cuidados en restauración.

Promediando la tarde, alquilamos un automóvil y partimos hacia Dima.
El crepúsculo nos invitó al llegar, a subir a Oba. Para mostrar a Maite desde su altura, los velos en los valles cayendo en sombras y golpeando en fuertes contraluces.

Fueron estos días en su compañía, del mayor descanso, y de renovados encuentros con quienes ya antes, en soledad me conocían. Verme en su joven compañía sin duda favoreció mejores estimaciones de un "turista" que se había radicado en prolongada estancia en este pequeño pueblo. Donde todo en muchas formas trascendía.
Así la conocieron; y así completaron nuestra imagen, ampliando la simpatía de ellos.

Nuestros días pasaron en esta posada rural. Y de aquí cada mañana iniciaban recorrido hacia los cuatro puntos cardinales de Bizkaia.

Caserío en vecindades de Ibarra

Antiguo caserío de Zerain

Luego siguieron caminos por sentidos y profundos valles, de la plena Gipuzkoa interior.

Y una mañana, que como tantas compartíamos brevemente en desayuno con Josera Aiarza, descubre Maitena en el periódico Gara, la invitación que a los miembros, aun los más dispersos de la familia Iza, o Eitzaga se hacía, para reunir en multitudinario almuerzo en el pequeño pueblito de Ereño, en el mismo último día de nuestra estadía, sábado 10 de Junio, a toda esta extendida familia.

¡Cuánta providencia quiso hacerse cargo de descubrirnos a nuestra antigua familia Eitzaga, llena de amoroso capital de gracias convocante!

Primero a través del océano, en aquella comunicación con Mikel Gorrotxategi Nieto;
y ahora en esta invitación a un encuentro excepcional e inesperado, de tantos descendientes. Muchos de los cuales se revelaron también originarios del caserío de Santa Lucía. Entre ellos, la esposa de Pedro Greaves, que junto a su hija nos acompañaron en aquella extendida fiesta familiar.
Tan discreto anuncio por contraste, llenando de extensa sorpresa lo entrañable.

Pedro Greaves junto a su esposa y Maitena en el encuentro de Ereño.

Así fueron estos días en Bizkaia celebrando en pequeños sentidos encuentros, el sentido que estos regalaron a nuestra identidad.
Con el afecto mismo de nuestra lejana y convocante, hasta hoy, ignorada mismidad.
Globalizados no en alteridad, sino en radical mismidad.
Psicoanalítico infiernillo que intimidatorio para muchos, sumó sin traumas para nosotros, tantas emociones como alegrías sin cesar.

Recuerdo aun después de aquel almuerzo en Getxo con los hermanos Amezaga, la invitación que un periodista de radio Euzkadi me hiciera, para salir con lo que fuera posible sacar al aire de estas vivencias. Y cómo, después de grabar la media hora de su audiencia, me vuelve de inmediato a buscar, ya en la Gran Vía, para grabar otra media hora en solitario, a emitir en posterior salida.

Hablar con firmeza de la identidad y la locura, no ha sido en la radio oficial del país vasco tarea de todos, pero lo fue para mí ese día.

Casa torre de Aranguren


Algunos cuantos misterios rodean la identidad del hombre y la de sus pueblos. Que al permanecer en el misterio obligan a redoblar esfuerzos, en mayor conciencia de comportamientos.

¡Cuánto se aclaran éstos, cuando el azar profundo corre humanas sombras en conciencia, veladoras de los rasgos de cada terruño!.

Cuando el Stanford Genome Technology Center de Palo Alto, California, y la Universidad de Pavía, revelan este año, los alcances de sus investigaciones, que en paralelo y por separado habían realizado, tras tomar muestras de 1048 hablotipos de europeos; regalan en este caso al pueblo vasco, el más contundente halago que jamás, ni aun la paleontología podía haberle regalado.

Descubre que el paquete genético común al pueblo vasco, el hablotipo EU18, también común, aunque en menor grado a catalanes y andaluces, reconoce 40.000 años de presencia sostenida en su terruño. Science Magazine Vol. 290.

Esta sorpresa sin límite, por la singularidad increíble de la permanencia, durante los 32.000 años que duró la última glaciación, de los hombres vascos que soportaron lo imposible cuando montañas de hielo cubrieron toda Europa; es sólo comparable en sus vivencias extremas, a las del pueblo ucraniano (EU19); éstas que hoy después de 40.000 años se dan a conocer. Situaciones humanas imposibles de imaginar ayer. Samis y lapones habían descendido 1500 Kms al Sur, en tanto los ucranianos marchaban al Sahara.

Todos los restantes paquetes genéticos europeos son posteriores al fin de la última glaciación. Es decir, no superan 8.000 años.

¿Qué nociones de respeto podrían comenzar a suscitarse entre sus inmediatos vecinos, para permitirles acceder a autonomía política plena y a la tan deseada paz?

¿Qué peso comenzará a tener en las conciencias de unos y otros, la mirada que un día no demasiado lejano, aclare las presiones, que desde el más profundo inconciente gestaron tantos brutos y civilizados reclamos? ¿Cómo soslayarlos?

Discriminar en la formidable antigüedad de algunos terruños, no hace favor a la actual fácil incriminación de muchos insoportables comportamientos.
A partir de estos informes, cabe la necesidad de reconocer paralela, y opuesta desconsideración.

No es de imaginar se puedan velar los alcances que ya a la conciencia arriban, para justificar la plenitud a que cada identidad aspira. Única vía para ingresar con mayor amor propio, amén de mercancías, una a una, las comunidades honestas y cultas, en relación global.

Al mismo tiempo, el merecido aprecio que cualquier autoestima puede hacer de estas maravillosas novedades, que la genética regalará con creces, conducirá a todos y a cada uno, a hospedar lo propio, con cuidadoso ineludible respeto.

Así como el hombre se ha movido al sostén de una mayor individualidad; así afirmarán estos aportes abismales de la identidad, el desarrollo de un hombre tan antiguo como nuevo; compensando así, parte de su soledad.

Soledad que arriba, no por discriminar al otro, sino por propia y apropiada inevitable discriminación. Que el inconciente, más allá de toda ignorancia, quiere de mil formas suscitar.

Soledad que plena en la vejez, redoblando de mil formas identidad, en los únicos términos que caben naturales, a través de las vivencias del afecto.

Las que caben al presente.

Las que hospedamos, sin saberlo, del pasado.

Así también las del terruño.
Casi eterno.
Ocho mil años en hielos milenario.
Cuarenta mil años milenario en fuegos.
Que sin saber, fácil es desmerecer.

Al saberlo pudiera parecer infierno.

Pero al sentirlo y al permanecer, hospedan todas las partes del cuerpo, tanto y al igual que el alma, mil caricias que trascienden con discreción insospechada, aun a la más alta mística.

En descenso a los valles extensos,
inmemoriales, de cada identidad.

Asistiendo todo presente.

 

Así fueron mis inolvidables días en el país vasco resucitando aquellos sentimientos, que primero a través de la locura afloraron para redoblar un día mi perdida identidad.

Senderos de licuación de identidades; de cruzadas humanas en tantas formas comunes a todos los mortales.

Despertares, que a través de un arquetipo común denominador del alma, primero desestructura y ajena; para luego en oculto sendero abrir el alma, y hospedar arquetipos personales que son por mucho nuestro primer único consuelo.

Niño de un hombre nuevo, que descendiendo al valle de sus afectos, asiste al presente, ya nunca solo; de la mano esforzada, antigua y tierna, que cada día en sueños lo aviene en ánimos amaneciendo.

Así suscitaron y anticiparon estos 20 años de ánimos y confiados esfuerzos, lo que en estos 20 días resucitaron las fuentes de todos mis confiados movimientos.

Volvieron a sentirse, nunca tan felices como entonces, pero aun así todavía allí, aquí queriéndonos.

Vuestro Francisco Javier
Mayo 2001

Index . . Oba . 1 . 2 . . amo . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 .